Escribir o morir

 

“El desamor está en llamas y cualquier cosa que pase por él puede ser incinerado fácilmente. El desamor no es odio, al contrario, tal vez es un enojo muy legítimo capaz de destruir todo recuerdo que evoque lindos pasados.
El fuego es capaz de devolver a la nada lo que ya murió. Quemar el tiempo, quemar lo que ya no vive, quemar lo que ya no vale…”  


Estoy  perdida y locamente enamorada del amor, y también lo odio, aunque al fin y al cabo el odio no es más que amor disfrazado, empastillado,  enojado. Soy fiel inquilina de donde sea que viva el desamor, y no conozco otra forma de aprender más que desde el dolor.


En plena batalla con el amor, y en la casa de quien encarnaba a mi gran oponente en esa lucha, me encontré con “de como el* amor me declaró la guerra” de Lucía Navarra y fue un flechazo. Lo abrí en una hoja al azar y leí:

“Tu cuerpo yace en mi cama

Lo reinvento como un fantasma

Quiero decir, aún me mata”


Y no quise parar de leerlo. Y no pude parar de pensar. Hoy todo se mide en ganancias y pérdidas, todo se califica, todo se rige por una lógica económica, superficial y, por tanto, calificativa. Excepto el amor.  Cuando se ama verdaderamente, no hay razonamiento de por medio, no se busca ganar, no se piensa en perder. Eso era lo que reflejaban para mí los poemas de  Lucía.

Este libro es el viaje de una romántica que lo dio todo por amor hasta opacar a Venus, hasta hacerse mierda, quemarse, ser cenizas y resurgir de eso. Hasta revivir y perpetuarse en este libro. 

Lucía se enfrentó al amor y esa batalla le permitió volcar lo que sentía en una expresión artística que logra ser antagonista de ella misma. Con dos grandes temas, el orden y el caos, el libro saca a la luz la marca imborrable del dolor y una incansable búsqueda de sanación, refleja un egoísmo incipiente  y  al mismo tiempo un nosotros tácito en cada verso. Un poemario escrito con la ternura de un beso, la rabia de un portazo  y la angustia del olvido, que nos pone en la piel de esta escritora mendocina que encontró la forma de transformar el  dolor en amor, de nuevo. 

Por: Mónica Guerrero

-¿Cómo surgió la necesidad de escribir un libro?
Siempre escribí un montón, desde que tengo uso de memoria. En la escuela participaba de concursos y más tarde me hice un blog. Pero el libro en sí surgió después de cortar una relación, de estar destruida por dentro, ahí me dije: como no puedo morirme voy a escribir un libro. Creo que cuando exteriorizamos lo que sentimos se hace más fácil lidiar con eso.

–¿Por qué ese título?
El libro fue una guerra, tenía el corazón muy roto. En el proceso creativo di muchas vueltas, fue una pelea constante que terminó ganando el amor y yo salí mal parada.

-¿La guerra fue con el amor en general o con alguien en especial?
Creo que traté de hacerle la guerra a la concepción del amor y no a una persona. Aunque tengo un nombre en mente, y siempre hay alguien que te marca, fue más al amor en general.

– Muchas de las poesías terminan hablando del otro o de un nosotros, pero ¿cómo te llevas con la soledad?
Hoy puedo decir que disfruto mucho estar sola. Creo que es consecuencia de no haberme bancado la soledad en otro momento.

-¿Qué te inspira?
Romper con la linealidad de la rutina me genera cuestionamientos que incentivan mi creatividad. Me pregunto por qué estoy haciendo esto o por qué pasa eso. No sé si es el dolor, pero pasarla un poco mal me inspira y escribo. Escribo porque no puedo dejar las cosas como están. Cualquier tipo de arte te da esa herramienta: de repente puedo cambiar la realidad o cuestionarla.

–¿Qué es lo más lindo que te dio la literatura?
La capacidad de entender algunas cosas o cuestionarlas. Te parás frente a la vida de una forma distinta y eso te da libertad. La libertad, es una de las grandes cosas que me ha dado leer.

-¿Te arrepentís de algo?
No, todo es parte de algo. Es una justificación eterna que tengo, pero es lo que creo. Si no hacés el recorrido mental y físico, si no transitás un camino, no vas a aprender de la misma manera. Es mejor cometer errores y ganar esa experiencia como aprendizaje.

-¿Planes para el futuro con respecto a la escritura?
Me gustaría viajar a Buenos Aires para estudiar guión, y hacer alguna película. Quiero formarme y aprender sobre eso. Y siempre seguir escribiendo.

No hace falta saber la edad de una persona, dónde nació, o su nombre completo para conocerla, saber qué piensa o cómo se siente. A veces no necesitamos más que un libro o un sitio web para sentirnos conectados a quienes escriben. Eso me pasó con Lucía. De ella sólo sé esto que les comparto y que está viviendo en Costa Rica. Pero sobre todo sé que escribe zarpadamente hermoso y que quien le rompió el corazón como se pule un diamante en bruto, sólo sacó lo mejor de ella. Todos los que quieran leer más prosas y poemas de ella pueden hacerlo en su blog: http://ahhtevientrelasluces.blogspot.com.ar/

 

Por: Dina Ludueña

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