POR SUS VENAS CORRE MALBEC

Bodega Ricardo Santos

Camino al Distrito de Russell, Maipú, al sur de la Ciudad de Mendoza y rodeada de 20 hectáreas de viñedo, se encuentra la bodega Ricardo Santos. El proyecto empezó en el año ’92 cuando Ricardo, el fundador, compró la finca. «Decidimos plantar malbec porque mi padre, siempre fue un fanático», cuenta Patricio Santos. En el año 1995, y después de mucho esfuerzo, lograron su cosecha inaugural y elaboraron su primer vino. Por diez años se dedicaron a producir sólo malbec, mejorándolo cada día. Comenzaron produciendo con uva propia pero en otra bodega hasta que finalmente en el 2005 empezaron la construcción de su propio lugar. A partir de la vendimia del año 2006 comenzaron a elaborar allí de manera muy natural, y en un abrir y cerrar de ojos surgió una nueva línea de vinos que se llamó Tercos. El 80% de la producción es malbec, compartiendo algunas de las hectáreas restantes con bonarda, cabernert sauvignon y rosado trampa, a partir de un corte de semillón y malbec.

El diseño de la bodega maximiza la funcionalidad para lograr la mejor calidad en la producción de vinos de alta gama. La combinación del diseño funcional con la tecnología de punta en el equipamiento para recepción de la uva, molienda, prensado y vinificación, permite alcanzar grandes resultados. La capacidad de elaboración de la bodega es de 700.000 litros combinados entre tanques de acero inoxidable y piletas de hormigón. Cuenta con 2 salas acondicionadas para albergar 300 barricas. «Es una empresa familiar, donde Ricardo Santos sigue estando activo y es una figura imprescindible para la bodega» cuenta convencido Patricio. Actualmente la bodega está al mando de Pedro y Patricio Santos. Pedro es el encargado administrativo comercial y Patricio es ingeniero agrónomo encargado de producción. «La participación de todos en algunas determinaciones siempre es importante, cada vez que probamos vinos o hacemos cortes todos participamos. Es una verdadera empresa familiar, todos hacemos de todo un poco» dice Patricio.

LA HISTORIA FAMILIAR EN PRIMERA PERSONA. 

Patricio Santos cuenta cómo fueron los caminos productivos que recorrió su familia para posicionarse en el mercado vitivinícola.

>> La familia Santos estaba involucrada en la bodega Norton y de ahí viene nuestra actividad, pasión y conocimiento de los vinos. Norton había sido comprada por mi abuelo como una persona inversionista, nunca fue un hombre de vinos, y mi padre se fue interesando cada vez más en esta actividad. Vivíamos en Buenos Aires y nos vinimos a vivir a Mendoza, recuerdo que fue unos días antes de empezar primer grado y desde ahí que vivimos durante 22 años en la bodega Norton, hasta que la vendimos. A partir de allí mi padre dijo que no se iba a dedicar nunca más al tema del vino y al año compró esta finca.

SEÑOR MALBEC: Ricardo Santos.
Mi padre siempre fue un amante del malbec, creía y apostaba siempre por ese varietal que antes estaba catalogado de segunda categoría. Norton siempre fue una bodega que apostó al malbec, incluso desde esa época cuando la variedad no tenía el prestigio que tiene hoy. En el año ’72 exportamos malbec desde Norton y fue la primera exportación oficial.

¿Qué es para vos el vino?
Es muchas cosas para mí. Nací prácticamente envuelto en esta actividad. El vino está involucrado en todos los aspectos de mi vida y además soy consumidor de vino, disfruto el vino como bebida, con placer. Es mi forma de vida. La verdad que hoy no sé a qué cosa me podría dedicar si no fuera a hacer vino. Estoy tan metido en el tema que me costaría mucho una actividad nueva.

Tu hija Belén también está siguiendo los pasos de la Familia
Estoy muy interesado en que se reciba pronto, porque me quiero jubilar joven y dedicarme a tomar vinos y pasear por el mundo. Ella tiene que trabajar de lo que realmente le gusta. Belén está muy entusiasmada y yo estoy contento con que le guste esta actividad. Es una linda forma de vida.

 

Mientras charlaba con Belu en la terraza de la bodega, con una vista increíble de la Cordillera de Los Andes, y tomaba un trago del gran malbec, puedo asegurar que sentí una inmensidad y un amor que es muy difícil de describir. Claramente la pasión está bien transmitida. Una postal inolvidable.

Fotos y nota: Paloma Ruiz

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